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sábado, 1 de junio de 2013

Capítulo 1: Solo un parpadeo

    Lo prometido es deuda; aquí os dejo el primer capítulo de las Crónicas de Eos: Valkiria. Es la versión original, tal y como fue escrito en un principio. La versión corregida que aparece en la versión final de la novela es ligeramente diferente, aunque no cambia nada de la historia. Mi idea es ir poniendo un capítulo por mes y no pondré los interludios, eso lo dejaremos para la edición coleccionista cuando salga. 
   
 Pues eso, disfrutad de la lectura y comentad, comentad.

Las Crónicas de Eos I: Valkiria

Han pasado 342 años desde la Fractura... desde que se cerró el Puente que unía el Sistema Eos con el Sistema Solar. Al otro lado, quedaron la cuna de la humanidad y los grandes creadores.
      El nuevo sistema es una colección de mundos en vías de colonización, un mosaico de planetas y de culturas, gobernados por corporaciones comerciales dispuestas a todo por el dinero y el poder.
     Siempre han dicho que Julio Santacana, el capitán de la Valkiria, no es un tipo con suerte. Cuando las circunstancias de la vida le llevan a ocuparse del negocio familiar, descubrirá que la pequeña empresa de transportes viene con mercancía incluida: su familia al completo y un polizonte inesperado.





viernes, 31 de mayo de 2013

Las Crónicas de Eos

He estado pensando mucho... y eso no siempre es bueno, pero es algo que tengo tendencia a hacer demasiado.
Hace más de tres años que las Crónicas de Eos empezaron su camino. Más de dos años desde que acabé la primera novela. En ese tiempo, la he corregido, la he dejado a lectores beta (la mayoría pidieron más así que deduzco que o les gustó o son masoquistas) la he mandado a un premio (de juvenil, y... bueno, hay sexo explícito, pero si colaba...) y a un montón de editoriales. De ese montón de editoriales recibí tres respuestas: una preciosa negativa fotocopiada en la que decían que tras haber leído mi manuscrito atentamente (mandé propuesta editorial) y sin menospreciar mi talento, no se ajustaba a la línea editorial. Es decir... bla, bla, bla, bla. Y luego dos negativas en las que alababan las virtudes de mi obra. ¿Negativas que alababan las virtudes de la obra? Síp, y básicamente los dos dijeron lo mismo (cada una a su manera, pero yo lo interpreté así) era demasiado poco ciencia-ficción para los lectores de ci-fi y la ciencia-ficción es un género que asusta al resto de lectores.
Si metes ciencia-ficción en un título ya estás buscando un tipo de lector concreto, uno que se sabrá las maravillas de Asimov, Dick, Vance... que discutirá sobre si es mejor El Juego de Ender o la Voz de los Muertos, que entenderá de física y que, de esto hay mucho, tiene cierta tendencia a mirar por encima del hombro a todo aquello que no sea la ciencia-ficción que él considera ciencia-ficción.
Vamos, son los heavy-metal de la literatura y para ellos no hay nada peor que el Hard-Rock.
A mí siempre me gustó el Hard-Rock y encuentro la ciencia ficción fría. Es cierto. Fría.
Soy científica de profesión. Y aunque ahora no me dedico a ello tanto como debería, también hago investigación. Sé lo que es la ciencia. Me he criado en ella. Me ha dado de comer. Y sin embargo, la mayoría de obras literarias de ciencia ficción me parecen frías.
Así que decidí hacer mi propia ciencia ficción. Una ciencia ficción para gente que no lee normalmente ciencia-ficción. Básicamente una space opera pero (¿he dicho ya que soy científica?) no dejo la ciencia de lado.
Así que tengo una obra que creo que no gustará a los lectores puristas pero estoy segura que la mayoría de personas que “temen” a la ciencia ficción disfrutarán con ella. Como veis, algo difícil de vender, ¿verdad?
Bueno, ha pasado el tiempo y estoy cansada de esperar así que, abandonada la idea de hacerme millonaria con esto (a no ser que hagan la película y me forre a base de vender carpetas para adolescentes) he decidido compartir la novela.
Sé que hay muchas más salidas (Bubok, Amazon...) y no las descarto en un futuro, cuando haya conseguido llegar a mis lectores. Porque, y no nos engañemos, lo que yo quiero son lectores.
Así que, y aprovechando el formato de la novela, me propongo ir publicando, aquí y en el grupo de Facebook, los diferentes capítulos. Cada uno es una historia que empieza y que acaba y, aunque esté relacionado con los capítulos previos, se pueden leer de forma independiente.
Así que os animo a leerlos, comentarlos, compartidlos y lo que queráis.
Ya aviso, ciencia ficción para todos los públicos. Ideal para leer con palomitas. ;)
 Mañana, 1 de Junio, colgaré el primer capítulo: Solo un parpadeo pero creo que se merece una entrada propia. 
Incendium


ATENCIÓN: No sé qué demonios pasa pero blogger no me deja responder a los comentarios, pero sabed que los leo y los agradezco mucho.

domingo, 19 de mayo de 2013

Conociendo el Sistema Eos III: La Fractura

Bienvenidos de nuevo.
Ha pasado mucho tiempo desde que se hiciera la última actualización de “Conociendo el Sistema Eos” y aunque ya conocemos su geografía básica y las gentes que lo pueblan, todavía quedan infinidad de cuestiones a tener en cuenta para que su visita sea lo más cómoda posible.
En una serie de próximos capítulos, narraremos de forma breve pero efectiva, una serie de hechos históricos, curiosidades o esas cosas que no está de más conocer para no meterse en ningún lío. Más concretamente, están previstas una serie de entradas sobre:
-Galileo
-Origen
-Las Valicourt
-La A&A
-Seguridad Interorbital
Por supuesto, esta lista podría ampliarse o sufrir modificaciones así que, no dudéis en hacernos llegar vuestras dudas y sugerencias para que el viaje sea lo más ameno posible.
Y ahora, sin más preámbulos, os dejamos con la entrada de hoy:

La Fractura
No sé si alguna vez os habéis fijado en los calendarios que se usan en el Sistema Eos, si lo habéis hecho, os habréis dado cuenta de que son los años pasados desde la Fractura. Al principio de las Crónicas aparece un recordatorio que nos señala que estamos en el año 345 tras la Fractura.
Entonces, ¿qué sucedió hace 345 años?
Hace más de 345 años, el sistema Solar y el sistema Eos estaban unidos por el Puente, un agujero de gusano que atravesaba de un punto a otro de la galaxia permitiendo la circulación bidireccional de mercancías y seres vivos.
De hecho,  originalmente, en el sistema Eos tan solo Verdara era un planeta habitable que mantenía una fauna y flora autóctona. Por aquel entonces, el sistema solar estaba aquejado por graves problemas de superpoblación y falta de recursos y tomaron la aparición del nuevo sistema como una forma de solucionar dichos problemas. Procedieron a terraformar las diferentes lunas y planetas para hacerlas habitables, construyeron Galileo y las diferentes estaciones, entre ellas, la Estación Puente, entre K-Dick y Óptima, que era el punto de llegada y partida de las nodrizas que llevaban sus cargamentos a través del agujero de gusano.
La colonización del Sistema Eos no fue cosa de un día. A lo largo de miles de años, la Tierra estuvo mandando sus naves y sus recursos para hacer del nuevo sistema un segundo hogar.
Por aquel tiempo sucedieron las guerras leónidas, que concluyeron con su aislamiento en un planeta propio, al que llamaron Sparta. También, ya entonces, aparecieron los grandes imperios corporativos y Seguridad Interorbital no era más que un pequeño embrión que pretendía escindirse de la Unión de Sistemas.
Y entonces sucedió.
El puente se cerró.
De un momento a otro, y sin previo aviso, el Puente que unía ambos sistemas desapareció. Nadie sabe qué paso en el otro lado, solo se conoce lo que sucedió en el Sistema Eos, un sistema que hasta ese momento había sido completamente dependiente del Sistema Solar y que ahora se encontraba condenado, de repente, a una edad oscura.
Hoy en día, los restos de la Fractura son destino turístico de numerosos cruceros que surcan el sistema
Uno a uno, las enormes láminas que cubría la pared semiesférica de la cubierta solar, se fueron desplazando, girando hasta quedarse reducidas a una serie de líneas casi imperceptibles. Y tras ella, aguardaba el universo. Pero en esta ocasión, no eran estrellas y planetas de brillos mortecinos lo que se ocultaba tras el metálico telón. No, estaban rodeados por un mar nebuloso y brillante de tonos azules que viraban hacia el púrpura y giraban hacia el rojo, el amarillo y el verde, siguiendo la ondeante escala multicolor del arco iris. Era como si una gigantesca aurora boreal los hubiera recogido y jugara con ellos, meciéndolos entre sábanas de estrellas y luceros.
[...]
—El gran puente entre sistemas quedó reducido, por motivos que todavía hoy se nos escapan, a una bella y misteriosa nebulosa cargada de leyendas de fantasmas y apariciones —comentó Julio poniendo su mejor voz de narrador—. Dicen que está poblada por las almas errantes de los que quedaron atrapados en algún punto entre la vida y la muerte, aislados del espacio y del tiempo.
Fragmento extraído de «El fantasma de las navidades futuras» Crónicas de Eos II: Fractura



jueves, 11 de abril de 2013

Creando personajes 1: Alistair


Sé que tengo este blog un poco abandonadillo (por decir algo) y, aunque pronto prometo dar alguna jugosa noticia concerniente al Sistema Eos, por ahora no puedo decir nada. Las cosas van con calma y hay vida al otro lado de la Fractura.
Pero últimamente recuerdo mucho a Alistair. Así que voy a explicaros una historia de dónde y cómo surgió este personaje.
Hace tiempo ya (mucho, muchísimo, no queráis saber cuánto) yo me levantaba a las siete cada sábado y domingo para engancharme, con el estómago revuelto como si fuera una yonki  con síndrome de abstinencia, a la televisión. El motivo era El Guerrero Samurai (Rurouni Kenshin para los entendidos).
Y aquí me diréis, ¿pero no íbamos a hablar de Alistair? ¿Qué demonios tiene que ver eso con Rurouni Kenshin? Pues... mucho. En la serie salía un personaje que me encantaba, me encantaba muchísimo. Inspiraba ternura y terror al mismo tiempo. Siempre sonreía, no valoraba lo más mínimo la vida y tenía una fe casi enfermiza en su maestro. Este personaje era Sōjirō Seta (Seta Sōjirō si nos ponemos tiquismiquis), y en ese personaje basé a Alistair.
Este a su vez, estaba basado en un personaje histórico (bueno, en una visión novelística de un personaje) llamado Okita Sōji, un miembro del Shinsengumi (para más información, Wikipedia). En la serie Hakuoki (y mejor en la última, Hakuouki Reimerokku que cronológicamente es la primera) tenemos de nuevo una versión del Shinsengumi con un nuevo Okita, muy, pero que muy parecido al pequeño y adorable psicópata de Sōjirō pero menos adorable y más... –able también. Más Alistair, vamos.
Pues eso, chorrada del día pero si tenéis curiosidad, recomiendo con fervor ambas series (Rurouni Kenshin tiene solera  pero sigue siendo genial, y Hakuouki está muy bien también) y ayudan a comprender un poquito ese periodo tan brusco que significó la entrada traumática de la Revolución Industrial en Japón.
Y, por supuesto, os dejo con una foto/dibujo de Alistair reencontrado. (Yep, sé que físicamente no es cómo lo describo pero es el carácter, es... la sonrisa, es... mi psicópata favorito <3 )
Imagen encontrada en Google Imágenes. Creo que es un fan-art pero no encuentro el autor. :(

viernes, 4 de enero de 2013

Chibis de los personajes

No están todos ni muchos menos, pero en deviantart tienen esta simpática aplicación realmente adictiva que me ha servido para jugar un ratito y poner chibi-cara a los tripulantes de la Valkiria y algún que otro más.
Una pequeña y divertida (espero) actualización navideña.

Capitán Julio Santacana

Rebecca Tesla
Riordan Luna-Roja
Alistair Valicourt

Tristan Mar-en-Calma


Y, haciendo su aparición desde los relatos Cuando Nada Importa, Zero (Adam Alcide).



Ya sé que faltan muchos pero te invito a que los hagas tú mismo. ¡Es divertido! :3
¡Feliz año 2013!

martes, 13 de noviembre de 2012

Entrevista


Ha llovido mucho desde que mi amiga Erein me hiciera esta entrevista. Leo algunas respuestas, sobre todo las que se refieren a actores, que hago un largo “pffffff, ¡qué chorrada!”. Corría el año 2010 y por aquel entonces acababa de terminar la primera parte: Crónicas de Eos: Valkiria, aunque tampoco se titulaba así.

Otro día os hablaré de lo que vino después, de lo que implica hacer una propuesta editorial, llamar a puertas y que no te contesten... pero eso da para una entrada larga y la verdad es que no explicaría nada nuevo.

A las Crónicas le salió su continuación, Fractura, donde aparecen nuevos personajes, unos ganan peso, otros desaparecen y la trama principal va tomando cada vez más peso. La tercera parte, Sacrificios, está en un pequeño stand by mientras decido el destino de sus hermanos mayores y de los pequeños engendros posteriores.

Y es que después de las Crónicas llegó Perfecto, una novela corta y autoconclusiva donde muestro otra pequeña parte del universo de Eos. Y a ese Perfecto le siguió Cuando Nada Importa, una nueva serie de relatos entrelazados, con nuevos personajes y personajes que reconoceremos, en una trama argumental completamente nueva y donde la parte romántica va ganando más peso.

¿Romántica? ¿Yo? Sinceramente, puede que nunca llegue a ver la luz pero me lo paso como un niño con juguetes nuevos escribiendo romántica. Además, con un punto extra que lo hace más difícil aún, como si fuera un reto. Sin duda, lo que escribo lo leeré yo y cuatro gatos pero... ¿y lo bien que me lo paso escribiéndolo?
Os dejo el “remember when...” de la entrevista, si me volvieran a preguntar, creo que cambiaría la mitad de las respuestas.


Por Erein 24/09/2010
Crónicas de Eos
Entrevista a Diana Muñiz, autora de las "Crónicas de Eos", una estupenda novela de space opera que hará las delicias de muchos.

E: Buenos días Diana. Lo primero que me gustaría preguntarte es ¿por qué una Space Opera?
D: Hola, Er.
¿Y por qué no? Es un género que me encanta desde siempre y con el que me siento bastante cómoda. He leído bastante ciencia ficción y mucha fantasía, y de alguna forma, la Space Opera agrupa lo mejor de ambas. Normalmente, cuando se habla de Space Opera se utiliza cierto tono despectivo, sobre todo desde el ámbito de los lectores de ciencia ficción “dura”. A mí me gusta introducir algún concepto científico (como los receptores Wernicke o los trebuxiodes simbióticos), pero siempre para ayudar a la historia: para mí, la ciencia es una herramienta, no un fin.

E: Hay gente que la considera un “subgénero” más cercano a la fantasía que a la ciencia ficción. ¿Qué opinas sobre ello?
D: En vez de crear el continente tal, invento el sistema cual, y en vez de países tengo planetas… Supongo que por una parte sí, tiene más de fantasía que de ciencia ficción pero por otro lado… por mucho que se intente separar, la ciencia ficción no existe ergo es fantasía. Ahora bien, si ponemos a la ciencia real y al conocimiento científico en la balanza entonces, dependiendo de su grado de implicación, tienes los diferentes subgéneros de la Ci-fi. Y habría que juzgar cada caso concreto por separado. Por ejemplo: John Carter de Marte sería fantasía mientras que la saga Vorkosigan de McMaster-Bujold estaría dentro de Ciencia Ficción, y ambas, serían Space Opera.

E: Ahora, centrándonos en tu novela, me gustaría que comentases un poco de dónde salió la idea de escribir varios relatos ambientados en el mismo mundo. ¿Fue algo premeditado?
D: Sobre si fue premeditado fue sí y no a la vez. En un proyecto con unos amigos se barajaron diferentes temas para escribir unos relatos. Al principio, se había barajado la posibilidad de “El Extraño” y yo me empecé a imaginar la historia en la cabeza pero luego se cambió el tema y yo adapté una historia a mis personajes. Y al final ha sido una especie de reto personal: dame un tema y lo meteré en la trama. Lo que quieras: bosque, peste, escenas de toalla, objetos malditos…

E: ¿Cuándo te diste cuenta de que existía tal continuidad en esos relatos, que perfectamente podría hacerse una novela? ¿O no lo pensaste?
D: Creo que todavía no pienso en ello como novela. De alguna forma me recuerda más a una serie de televisión: cada episodio tiene sentido por sí mismo pero hay un arco argumental de fondo que cierra una temporada o más. Y la trama de fondo está desde el principio, han sido los capítulos los que han ido apareciendo con la sucesión de “retos”. Eso sí, he visto que tengo que hacerlos sucesivos porque sin premeditarlo, siempre vienen lastrados por algo que pasó en episodios anteriores (“Previously in Chronicles of Eos”).
E: Vamos, que no serían como los capítulos autoconclusivos de muchas series de televisión ¿no?
D: No son exactamente autoconclusivos porque no puede coger uno suelto y pretender saber quiénes son todos los personajes y de qué va la historia, pero si lo son en el sentido de que cada capítulo pasa algo y se resuelve ese algo aunque las consecuencias puedan perdurar a lo largo de los otros capítulos. Por ejemplo: si alguien se rompe un brazo en un capítulo, en el siguiente estará roto o le acabarán de quitar la escayola.

E: ¿Esta es la primera novela que terminas? ¿Cómo te sientes?
D: Sí, pero ya he dicho que es una novela un poco tramposa porque no tiene la estructura clásica de novela. Pero me siento… bien. Ya independientemente de que llegue a publicarse o guste o no, he acabado algo y eso siempre había sido mi pequeña maldición. Tengo una carpeta del ordenador llena con novelas comenzadas que esperan ver la luz algún día.

E: ¿Cuál fue el capítulo más sencillo de escribir para ti y por qué?
D: Esta pregunta es difícil… Quizás “Cuando el Mar se tragó la Luna”, porque es uno de los pocos capítulos en los que la trama está centrada en el hilo principal y ya sabía exactamente cómo hacerlo casi desde el principio.

E: ¿Y el más duro o difícil?
D: Puede que los dos últimos. En el primero porque hay una escena en la que lo pasé muy mal escribiéndola, y el último porque tenían que pasar cosas muy importantes a muchos personajes y me daba miedo el no saber hacerlo lo suficientemente bien. Durante todos los capítulos te vas preparando para el final y cuando éste llega no puedes permitirte decepcionar.

E: ¿Y tú has quedado contenta con esos dos capítulos y en definitiva con ese final?
D: Creo que nunca se está completamente satisfecho y si lo cojo, seguro que le retoco algo, pero creo que sí, que a grandes rasgos he conseguido más o menos lo que pretendía. Pero eso que lo digan los lectores, ¿no?

E: Aunque tengas amor de madre ¿cuál es tu personaje favorito?
D: Esta pregunta se las trae porque me gustan todos por cosas muy diferentes. Así que limitando la pregunta a la tripulación de la Valkiria, diría que Julio es el personaje del que estoy más satisfecha.

E: Y seguro que hay alguno que te caiga mal ¿De quién se trata?
D: Podría decir Gene, pero sería una respuesta fácil. Todos los personajes tienen sus defectillos, pero si nos referimos exclusivamente a la Valkiria, quizás Oma sea la que menos gracia me hace (y con eso no quiero decir que me caiga mal).

E: ¿En qué medida tus estudios y profesión te han influido a la hora de escribir esta serie?
D: Creo que bastante. Mis compañeros de trabajo se rieron bastante con lo de los trebouxioides simbiontes porque estoy haciendo un doctorado en líquenes (que como todos sabéis, es la simbiosis de un hongo y un alga) y supongo que para no meter mucho la pata si doy algún dato médico. Y me encanta todo lo relacionado con la genética, variedades, evolución dirigida…

E: ¿Podrías citar algún referente (algún escritor o incluso cineasta) que haya influido en tu forma de escribir o en el tipo de historias que escribes?
D: No lo sé. Creo que los antecedentes habría que buscarlos más en la televisión en series como Farscape (aunque mi hermana dice que le recuerda a Futurama). Aunque quizás McMaster-Bujold me haya influido mucho en su tipo de historias, capaz de mezclar combates espaciales y bailes de gala en la corte feudal. Y en cuanto al estilo, no sé, no creo que tenga uno muy marcado. Veo la película en la cabeza e intento explicarla bien, nada más.

E: Dinos… Si algún día se hiciese una serie de televisión ¿Quién te gustaría que la dirigiera? (vale soñar despierta) ¿Y quiénes serían los actores que podrían encarnar a los tripulantes de la Valkiria? (de nuevo, vale soñar)
D: Puffff. Algunas veces, cuando escribo los relatos tengo en la cabeza actores y entonces me es más fácil describir al personaje. Pero en este caso, quizás por los colores me era más difícil. Si empezamos por lo fácil: Riordan podría ser Taylor Kitsch (sencillamente porque es guapo y tiene esa cara de bicho que creo que encaja con el personaje pero vamos, no creo que sea muy difícil encontrar a alguien). Como Tesla me gusta mucho la chiquita que me sugeriste, Ana de Armas, porque es guapa pero tiene cara de niña. Como Guille… cualquier chaval con cara simpática (¿Nick Jonas?), como Marcos… no recuerdo el nombre pero el que hace de Robert Baratheon en Game of Thrones. Julio es complicado, pero puestos a decir nombres: Tom Cruise. Y Oma, no sé, sea quién sea se verá muy modificado por los de los ojos gigantes pero por ejemplo, Laura Dern (la de Parque Jurásico).

E: Una pregunta que me ronda por la cabeza… Gran parte de los protagonistas tienen nombres españoles, ¿por qué? ¿En algún momento te planteaste ponerles nombres ingleses?
D: Sí, me planteé ponerles nombres ingleses, pero dije que por qué: si sucedía en el espacio era un poco igual el país de dónde vinieran y por qué no España. Así que les puse los nombres de mi padre y sus hermanos y el apellido de mi suegra.

E: ¿Sigues algún patrón para seleccionar los nombres de los personajes de raza leónida? Porque está claro que son diferentes al resto.
D: Lo intento pero no sé si me sale. Son nombres del medievo francés, leyendas artúricas y cosas así. Con muchas R y G. Riordan era un personaje del videojuego al que estaba enganchada (como Alistair).

E: ¿Qué podrías decir a cualquiera que esté leyendo esto para que le picase la curiosidad de leer tu novela?
D: Que se lo pasará bien. Podría decir cosas profundas y eso pero la verdad es que lo único que pretendo es que el lector se lo pase casi tan bien como me lo he pasado yo escribiéndola. Probablemente su mundo seguirá igual después de haberla leído pero no sentirá que ha perdido el tiempo.

domingo, 21 de octubre de 2012

Más noticias


Como veréis, en la columna de la derecha, arriba del todo, aparecen tres bonitos enlaces que antes no estaban allí. Era una forma sutil de colocar nuevas páginas sin romper el diseño de la cabecera que la verdad es que me gusta mucho.
Allí aparece un enlace que os llevará a información variada del Sistema Eos. Si habíais estado por el blog de Historias que nunca conté, esta información estaba allí pero me pareció más lógico que estuviera aquí ya que, después de todo, este el blog de las Crónicas.
Además aparece otro enlace que os lleva a Relatos donde podréis descargas relatos ambientados en las Crónicas y que no están dentro de ninguno de los dos hilos argumentales.
¿He oído bien? ¿Has dicho dos?
Sí. Si en una entrada anterior os hablaba del hermanito pequeño de las Crónicas, a este le ha salido una historia, ehhhh... interesante. Sí, eso, interesante. Por ahora no pondré mucho de eso por aquí, no os asustéis.
Por ahora.
Entre los relatos encontraréis una aventura de las primeras que escribí donde tenía los personajes y poco más y que se quedó fuera porque no encajaba en la línea temporal. Es una historia de terror espacial que espero os guste.
El segundo es una historia que presenta a un jovencito Tristan, justo después de que todos sus planes se fueran al garete la primera vez.

Y después viene una aportación: el primer fanfic de las Crónicas, que me retaba a escribir sobre algo que ni siquiera me había planteado y que, para ser sincera, ha resultado ser muy divertido. Mi réplica viene justo detrás. 

Y nada más salvo decir que este blog está muy solito sin dibujos ni imágenes. Así que si te apetece dibujar y te han gustado algunos de los relatos que has leído. O eres uno de los pocos privilegiados que conoces las Crónicas de Eos y quieres hacer algo sobre ellas, eres más que bienvenido.