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martes, 13 de noviembre de 2012

Entrevista


Ha llovido mucho desde que mi amiga Erein me hiciera esta entrevista. Leo algunas respuestas, sobre todo las que se refieren a actores, que hago un largo “pffffff, ¡qué chorrada!”. Corría el año 2010 y por aquel entonces acababa de terminar la primera parte: Crónicas de Eos: Valkiria, aunque tampoco se titulaba así.

Otro día os hablaré de lo que vino después, de lo que implica hacer una propuesta editorial, llamar a puertas y que no te contesten... pero eso da para una entrada larga y la verdad es que no explicaría nada nuevo.

A las Crónicas le salió su continuación, Fractura, donde aparecen nuevos personajes, unos ganan peso, otros desaparecen y la trama principal va tomando cada vez más peso. La tercera parte, Sacrificios, está en un pequeño stand by mientras decido el destino de sus hermanos mayores y de los pequeños engendros posteriores.

Y es que después de las Crónicas llegó Perfecto, una novela corta y autoconclusiva donde muestro otra pequeña parte del universo de Eos. Y a ese Perfecto le siguió Cuando Nada Importa, una nueva serie de relatos entrelazados, con nuevos personajes y personajes que reconoceremos, en una trama argumental completamente nueva y donde la parte romántica va ganando más peso.

¿Romántica? ¿Yo? Sinceramente, puede que nunca llegue a ver la luz pero me lo paso como un niño con juguetes nuevos escribiendo romántica. Además, con un punto extra que lo hace más difícil aún, como si fuera un reto. Sin duda, lo que escribo lo leeré yo y cuatro gatos pero... ¿y lo bien que me lo paso escribiéndolo?
Os dejo el “remember when...” de la entrevista, si me volvieran a preguntar, creo que cambiaría la mitad de las respuestas.


Por Erein 24/09/2010
Crónicas de Eos
Entrevista a Diana Muñiz, autora de las "Crónicas de Eos", una estupenda novela de space opera que hará las delicias de muchos.

E: Buenos días Diana. Lo primero que me gustaría preguntarte es ¿por qué una Space Opera?
D: Hola, Er.
¿Y por qué no? Es un género que me encanta desde siempre y con el que me siento bastante cómoda. He leído bastante ciencia ficción y mucha fantasía, y de alguna forma, la Space Opera agrupa lo mejor de ambas. Normalmente, cuando se habla de Space Opera se utiliza cierto tono despectivo, sobre todo desde el ámbito de los lectores de ciencia ficción “dura”. A mí me gusta introducir algún concepto científico (como los receptores Wernicke o los trebuxiodes simbióticos), pero siempre para ayudar a la historia: para mí, la ciencia es una herramienta, no un fin.

E: Hay gente que la considera un “subgénero” más cercano a la fantasía que a la ciencia ficción. ¿Qué opinas sobre ello?
D: En vez de crear el continente tal, invento el sistema cual, y en vez de países tengo planetas… Supongo que por una parte sí, tiene más de fantasía que de ciencia ficción pero por otro lado… por mucho que se intente separar, la ciencia ficción no existe ergo es fantasía. Ahora bien, si ponemos a la ciencia real y al conocimiento científico en la balanza entonces, dependiendo de su grado de implicación, tienes los diferentes subgéneros de la Ci-fi. Y habría que juzgar cada caso concreto por separado. Por ejemplo: John Carter de Marte sería fantasía mientras que la saga Vorkosigan de McMaster-Bujold estaría dentro de Ciencia Ficción, y ambas, serían Space Opera.

E: Ahora, centrándonos en tu novela, me gustaría que comentases un poco de dónde salió la idea de escribir varios relatos ambientados en el mismo mundo. ¿Fue algo premeditado?
D: Sobre si fue premeditado fue sí y no a la vez. En un proyecto con unos amigos se barajaron diferentes temas para escribir unos relatos. Al principio, se había barajado la posibilidad de “El Extraño” y yo me empecé a imaginar la historia en la cabeza pero luego se cambió el tema y yo adapté una historia a mis personajes. Y al final ha sido una especie de reto personal: dame un tema y lo meteré en la trama. Lo que quieras: bosque, peste, escenas de toalla, objetos malditos…

E: ¿Cuándo te diste cuenta de que existía tal continuidad en esos relatos, que perfectamente podría hacerse una novela? ¿O no lo pensaste?
D: Creo que todavía no pienso en ello como novela. De alguna forma me recuerda más a una serie de televisión: cada episodio tiene sentido por sí mismo pero hay un arco argumental de fondo que cierra una temporada o más. Y la trama de fondo está desde el principio, han sido los capítulos los que han ido apareciendo con la sucesión de “retos”. Eso sí, he visto que tengo que hacerlos sucesivos porque sin premeditarlo, siempre vienen lastrados por algo que pasó en episodios anteriores (“Previously in Chronicles of Eos”).
E: Vamos, que no serían como los capítulos autoconclusivos de muchas series de televisión ¿no?
D: No son exactamente autoconclusivos porque no puede coger uno suelto y pretender saber quiénes son todos los personajes y de qué va la historia, pero si lo son en el sentido de que cada capítulo pasa algo y se resuelve ese algo aunque las consecuencias puedan perdurar a lo largo de los otros capítulos. Por ejemplo: si alguien se rompe un brazo en un capítulo, en el siguiente estará roto o le acabarán de quitar la escayola.

E: ¿Esta es la primera novela que terminas? ¿Cómo te sientes?
D: Sí, pero ya he dicho que es una novela un poco tramposa porque no tiene la estructura clásica de novela. Pero me siento… bien. Ya independientemente de que llegue a publicarse o guste o no, he acabado algo y eso siempre había sido mi pequeña maldición. Tengo una carpeta del ordenador llena con novelas comenzadas que esperan ver la luz algún día.

E: ¿Cuál fue el capítulo más sencillo de escribir para ti y por qué?
D: Esta pregunta es difícil… Quizás “Cuando el Mar se tragó la Luna”, porque es uno de los pocos capítulos en los que la trama está centrada en el hilo principal y ya sabía exactamente cómo hacerlo casi desde el principio.

E: ¿Y el más duro o difícil?
D: Puede que los dos últimos. En el primero porque hay una escena en la que lo pasé muy mal escribiéndola, y el último porque tenían que pasar cosas muy importantes a muchos personajes y me daba miedo el no saber hacerlo lo suficientemente bien. Durante todos los capítulos te vas preparando para el final y cuando éste llega no puedes permitirte decepcionar.

E: ¿Y tú has quedado contenta con esos dos capítulos y en definitiva con ese final?
D: Creo que nunca se está completamente satisfecho y si lo cojo, seguro que le retoco algo, pero creo que sí, que a grandes rasgos he conseguido más o menos lo que pretendía. Pero eso que lo digan los lectores, ¿no?

E: Aunque tengas amor de madre ¿cuál es tu personaje favorito?
D: Esta pregunta se las trae porque me gustan todos por cosas muy diferentes. Así que limitando la pregunta a la tripulación de la Valkiria, diría que Julio es el personaje del que estoy más satisfecha.

E: Y seguro que hay alguno que te caiga mal ¿De quién se trata?
D: Podría decir Gene, pero sería una respuesta fácil. Todos los personajes tienen sus defectillos, pero si nos referimos exclusivamente a la Valkiria, quizás Oma sea la que menos gracia me hace (y con eso no quiero decir que me caiga mal).

E: ¿En qué medida tus estudios y profesión te han influido a la hora de escribir esta serie?
D: Creo que bastante. Mis compañeros de trabajo se rieron bastante con lo de los trebouxioides simbiontes porque estoy haciendo un doctorado en líquenes (que como todos sabéis, es la simbiosis de un hongo y un alga) y supongo que para no meter mucho la pata si doy algún dato médico. Y me encanta todo lo relacionado con la genética, variedades, evolución dirigida…

E: ¿Podrías citar algún referente (algún escritor o incluso cineasta) que haya influido en tu forma de escribir o en el tipo de historias que escribes?
D: No lo sé. Creo que los antecedentes habría que buscarlos más en la televisión en series como Farscape (aunque mi hermana dice que le recuerda a Futurama). Aunque quizás McMaster-Bujold me haya influido mucho en su tipo de historias, capaz de mezclar combates espaciales y bailes de gala en la corte feudal. Y en cuanto al estilo, no sé, no creo que tenga uno muy marcado. Veo la película en la cabeza e intento explicarla bien, nada más.

E: Dinos… Si algún día se hiciese una serie de televisión ¿Quién te gustaría que la dirigiera? (vale soñar despierta) ¿Y quiénes serían los actores que podrían encarnar a los tripulantes de la Valkiria? (de nuevo, vale soñar)
D: Puffff. Algunas veces, cuando escribo los relatos tengo en la cabeza actores y entonces me es más fácil describir al personaje. Pero en este caso, quizás por los colores me era más difícil. Si empezamos por lo fácil: Riordan podría ser Taylor Kitsch (sencillamente porque es guapo y tiene esa cara de bicho que creo que encaja con el personaje pero vamos, no creo que sea muy difícil encontrar a alguien). Como Tesla me gusta mucho la chiquita que me sugeriste, Ana de Armas, porque es guapa pero tiene cara de niña. Como Guille… cualquier chaval con cara simpática (¿Nick Jonas?), como Marcos… no recuerdo el nombre pero el que hace de Robert Baratheon en Game of Thrones. Julio es complicado, pero puestos a decir nombres: Tom Cruise. Y Oma, no sé, sea quién sea se verá muy modificado por los de los ojos gigantes pero por ejemplo, Laura Dern (la de Parque Jurásico).

E: Una pregunta que me ronda por la cabeza… Gran parte de los protagonistas tienen nombres españoles, ¿por qué? ¿En algún momento te planteaste ponerles nombres ingleses?
D: Sí, me planteé ponerles nombres ingleses, pero dije que por qué: si sucedía en el espacio era un poco igual el país de dónde vinieran y por qué no España. Así que les puse los nombres de mi padre y sus hermanos y el apellido de mi suegra.

E: ¿Sigues algún patrón para seleccionar los nombres de los personajes de raza leónida? Porque está claro que son diferentes al resto.
D: Lo intento pero no sé si me sale. Son nombres del medievo francés, leyendas artúricas y cosas así. Con muchas R y G. Riordan era un personaje del videojuego al que estaba enganchada (como Alistair).

E: ¿Qué podrías decir a cualquiera que esté leyendo esto para que le picase la curiosidad de leer tu novela?
D: Que se lo pasará bien. Podría decir cosas profundas y eso pero la verdad es que lo único que pretendo es que el lector se lo pase casi tan bien como me lo he pasado yo escribiéndola. Probablemente su mundo seguirá igual después de haberla leído pero no sentirá que ha perdido el tiempo.

domingo, 21 de octubre de 2012

Más noticias


Como veréis, en la columna de la derecha, arriba del todo, aparecen tres bonitos enlaces que antes no estaban allí. Era una forma sutil de colocar nuevas páginas sin romper el diseño de la cabecera que la verdad es que me gusta mucho.
Allí aparece un enlace que os llevará a información variada del Sistema Eos. Si habíais estado por el blog de Historias que nunca conté, esta información estaba allí pero me pareció más lógico que estuviera aquí ya que, después de todo, este el blog de las Crónicas.
Además aparece otro enlace que os lleva a Relatos donde podréis descargas relatos ambientados en las Crónicas y que no están dentro de ninguno de los dos hilos argumentales.
¿He oído bien? ¿Has dicho dos?
Sí. Si en una entrada anterior os hablaba del hermanito pequeño de las Crónicas, a este le ha salido una historia, ehhhh... interesante. Sí, eso, interesante. Por ahora no pondré mucho de eso por aquí, no os asustéis.
Por ahora.
Entre los relatos encontraréis una aventura de las primeras que escribí donde tenía los personajes y poco más y que se quedó fuera porque no encajaba en la línea temporal. Es una historia de terror espacial que espero os guste.
El segundo es una historia que presenta a un jovencito Tristan, justo después de que todos sus planes se fueran al garete la primera vez.

Y después viene una aportación: el primer fanfic de las Crónicas, que me retaba a escribir sobre algo que ni siquiera me había planteado y que, para ser sincera, ha resultado ser muy divertido. Mi réplica viene justo detrás. 

Y nada más salvo decir que este blog está muy solito sin dibujos ni imágenes. Así que si te apetece dibujar y te han gustado algunos de los relatos que has leído. O eres uno de los pocos privilegiados que conoces las Crónicas de Eos y quieres hacer algo sobre ellas, eres más que bienvenido.

miércoles, 11 de abril de 2012

Noticias desde Eos

Una pequeña entrada para informar de cómo va el proyecto Eos, cortita, cortita, no como los capítulos. ^_^
Ya está acabada la segunda parte. Crónicas de Eos: Fractura. La estoy corrigiendo pero esas cosas no se acaban nunca. Cada vez que la leo siempre encuentro algo. 
La tercera (y última parte) va viento en popa (atascadilla en un capítulo pero parece que se ha superado el bache).

A las crónicas les ha salido un hermanito pequeño, Perfecto, una novela corta de temática Ci-Fi (con mucha ciencia) que nos adentra en las implicaciones ético-morales de la clonación humana que se nos presenta como un nuevo Santo Grial que garantiza la vida eterna.
Perfecto está ahora mismo en un pequeño concursillo pero viendo la poca salida tradicional que tiene este formato (es una novela corta de poco más de 30.000 palabras), una vez fallado el resultado y salvo agradables imprevistos, verá la luz de forma electrónica, seguramente a través de Amazon.
Os iré informando, no os preocupéis. Además, no sé si me consuela mucho la idea porque implica mucho trabajo de maquetación y más de corrección, ya que no habrá ninguna más que la mía, pero si lo hago, pretendo poner una obra decente a la venta que no tenga nada que envidiar a una editorial. Aunque eso signifique trabajo, trabajo y más trabajo.

Y como cosillas menores que de alguna forma están involucradas con Eos, tengo un par de cuentos: el uno es una precuela de todo y el otro un pequeño experimento y crossover entre mis obras. Por ahora ambos son secreto pero no descarto publicarlos de alguna forma en algún momento.

Y creo que eso es todo desde Eos por ahora. Sigo con ello, no os preocupéis. Antes de lo que os pensáis estaré firmando vuestros libros en algún gigantesco centro comercial acompañada de los actores de la película.

martes, 23 de agosto de 2011

Reunió Familiar


Felicity Valicourt se atusó la falda de su vestido en un gesto repetido que delataba su nerviosismo. Una de sus hermanas gemelas, Faith, la adelantó con largos pasos por el pasillo que las llevaba a la sala de reuniones. Faith no caminaba; corría, lo que era un signo inequívoco de que era afectada por la misma histeria incipiente que amenazaba con adueñarse de ella. Por primera vez en cincuenta años, todas las Valicourt se sentarían a la mesa.
Todas.
¿Qué había pasado para que todo su sistema de control peligrara tanto como para forzar esa reunión? Felicity no lo sabía.
Llevaba los últimos quince años destinada en uno de los privilegiados centros de recuperación de leónidas de París Nouvé. El mejor de ellos, sin duda. Allí no llegaban los perdidos espaciales ni la escoria portuaria que poblaban los centros de Vadder y Xena. No, a París Nouvé llegaban los pequeños bastardos de las clases altas. La población de Origen era la única en todo el sistema que no se sometía a mecanismos de control de la reproductividad. Una costumbre estúpida, si alguien le preguntaba su opinión, pero que resultaba muy útil cuando se trataba de conseguir alumnos para las Escuelas de Placer, la principal fuente de ingresos de la familia.
Felicity podía vanagloriarse de que su centro había provisto a la Escuela con la mayor parte de sus alumnos. Eran contados los estudiantes que provenían de las otras lunas de Origen y excepcionales los que llegaban de las zonas industriales del Espacio Interorbital. Pero la mano de obra barata y los mercenarios para los ejércitos corporativos también daban buenos beneficios y en el Sistema Eos había sitio para todos ellos.
Felicity entró en la sala de reuniones con la cabeza muy alta. Tomó su asiento en la mesa redonda al lado de Hope. Esta parecía más sombría de lo normal, y tratándose de Hope, eso podía ser muy sombrío. Ella se ocupaba de uno de los centros de Vadder. Allí era donde llegaban la mayor parte de perdidos, eso la obligaba continuamente a entablar relaciones con Seguridad Interorbital, lo que a veces podía resultar muy irritante.
A su derecha, Armony se ocupaba de los contactos con la Casa Grande de Sparta. La relación entre ellas no solía ser muy buena ya que trabajaban en bandos opuestos y cada niño era un pulso, una batalla en la ninguna estaba dispuesta a ceder. La mayoría de las veces era Armony la que se llevaba el tanto. A veces, esos críos valían más muertos que vivos. Pero últimamente las cosas no habían ido muy bien por ese lado. Desgraciadamente, tampoco habían sido buenas en el bando de Hope.
                La puerta de la sala se abrió y todas las Valicourt se alzaron para rendir honores a Mamá Valicourt, una anciana de casi doscientos años que se desplazaba en silla de ruedas. Felicity se asombró al verla todavía viva. Siempre era un golpe ver a esa mujer de la que todas provenían como si fuera una abeja reina. Hacía que ellas se sintieran de repente un poco más pequeñas, un poco más del montón. Y eso se debía a que todas las hermanas Valicourt eran meras copias de ese ser único. Y Felicity, con su orgullo, con sus ambiciones, con su pequeña porción de poder, no era ni más ni menos que sus cuarenta y siete hermanas; un clon.
                —Hijas mías —dijo con voz trémula la primera Valicourt—, mis hermanas. Estamos aquí reunidas porque por primera vez desde que comenzara nuestra labor altruista de inserción social —Felicity sonrió y vio que la mayoría de sus hermanas lo hacían también— alguien está poniendo en peligro todo por cuanto hemos luchado. ¡Hope! —Su hermana dio un respingo a su lado, y se levantó envarada—. Explícanos lo que ha pasado.
                —Sí, Mamá —asintió—. Hace dos semanas, nos informaron de que un grupo de buscadores intentaban localizar el centro Valicourt de los suburbios de Vadder. Inmediatamente contacté con Armony, pero en el centro no había ningún leónida del que se hubiera denunciado su desaparición así que no le dimos importancia. Supusimos que seguía una pista falsa y que se irían una vez hubieran comprobado de que no había nadie por el que se ofreciera recompensa. Pero no fue así. Cuatro días más tarde, irrumpieron en el centro y se llevaron a los niños.
                Un murmullo recorrió toda la mesa, lo que Hope estaba explicando parecía imposible.
                —¿De cuántos niños estamos hablando? —preguntó Merry.
                —De setenta y cuatro —contestó Hope sin vacilar—. Todos los niños del centro.
                El rumor generalizado se extendió todavía más y se elevó sobre todas las voces.
                —¡Silencio! —La voz de Mamá Valicourt resonó en la habitación como un trueno ensordecedor matando al instante todas las conversaciones—. Eso no es todo. Como os habréis dado cuenta, nuestra hermana Grace no ha podido acompañarnos. —Felicity agachó la cabeza sintiéndose culpable, solo en ese momento había deparado en que nadie se sentaba a su lado izquierdo—. Grace está en este momento informando a las autoridades de Seguridad Interorbital, ayer mismo se produjo una incursión similar en su centro de Heraclión. Ochenta y tres niños más han desaparecido; todos los alumnos del centro.
                —¡Nos están atacando! —exclamó Faith.
                —Pero,  ¿quién? —preguntó Armony—. Los Mar-en-Calma insisten en que no saben nada de esto, y la verdad es que no les veo formando parte de una cosa así. Llevan años buscando a sus propios perdidos.
                —Perdidos de los que ninguna de nosotras sabe nada —recordó Hope—. ¿A dónde van los niños que no llegan a nosotras?
                —Eso es una discusión para otro día, Hope —replicó Love—. La cuestión es: ¿cómo han encontrado esos centros? Se supone que su localización es secreta.
                —Un ataque desde dentro —masculló Mercy.
                Felicity seguía el debate con atención cuando una luz roja se encendió en su tablero. «¿Una llamada?», ¿quién podría llamarla? Todos sabían que estaba en una reunión muy importante, si se habían tomado la molestia de desatar su furia era porque debía de ser muy urgente.
                —¡Dos centros! ¡Casi doscientos niños! ¿Dónde se esconden doscientos niños?
                Felicity empezó a temblar. La insistente luz roja se encendía y se apagaba y algunas de sus hermanas habían desviado su mirada hacia ella. Felicity disimuló un poco, y mandó un mensaje de texto intentando no interrumpir la enérgica discusión que se llevaba a cabo en ese momento.
                La respuesta no se hizo de rogar. Felicity sintió como el color abandonaba su rostro. No podía ser, ella dirigía un centro en París Nouvé. No eran los suburbios de Vadder, ni la zona industrial de Heraclión, era París Nouvé, una de las lunas de Origen. La más importante de las Lunas de Origen. Felicity se levantó tambaleándose y sintió como si su corazón se olvidara de latir. Una a una, la cabeza de cada Valicourt se dirigió hacia ella.
                —¿Sí, Felicity? —preguntó Mamá Valicourt—. ¿Hay algo que tengas que decirnos?
                —Sí, Mamá.

               

domingo, 21 de agosto de 2011

Estrenando blog

Supongo que alguien se preguntará qué es esto de las Crónicas de Eos. Si es así lo más probable es que ese alguien esté completamente perdido y esté buscando otra cosa. Quédate a dar una vuelta si te apetece, pero te aviso que esto no va ni de mitología, ni de cámaras de fotos, ni de coches de la Volkswagen. Esto va de Ciencia Ficción.
Aunque algunos creerán que esa etiqueta le queda demasiado grande y es que nunca se puede hacer ciencia a gusto de todos, y literatura menos aún. No se confundan, en las Crónicas hay ciencia pero no es el eje central de la historia. Es algo que está, que sirve, que se utiliza y que forma parte del universo que presento. Y les aseguro que hay verdadera ciencia.